ASPECTOS ECONÓMICOS DE UNA FÁBRICA DE CHOCOLATE
La definición de las necesidades es un concepto muy
complejo: puede haber necesidades básicas, necesidades secundarias, y así
sucesivamente. La definición de estos diferentes tipos de necesidades también
puede variar entre los países y en un mismo país. Ahora, ocurre generalmente
que, conforme los países van desarrollándose, se elevan los niveles de vida y
paralelamente crece también la dificultad de la definición de las necesidades.
Los salarios mínimos generales deberán ser suficientes para
satisfacer las necesidades normales de un jefe de familia, en el orden
material, social y cultural, y para proveer a la educación obligatoria de los
hijos. Al ocurrir el desempleo las familias no solo sufren una reducción de sus
ingresos, sino también un deterioro de su vida familiar y de las capacidades
personales y laborales propias y de sus hijos.
El desempleo afecta a la economía cuando la utilización de
las materias primas y la maquinaria necesaria para la salida no está
optimizada. Como resultado de esto, se disminuye el gasto de los consumidores
que a su vez conduce a la deflación provocada por la demanda mínima y la oferta
de productos y servicios. Si un país se enfrenta a altas tasas de desempleo,
entonces se deduce que la mayoría de las personas acumulan más deuda de la
necesaria para que sean capaces de cumplir con sus obligaciones financieras,
tales como hipotecas, préstamos para automóviles y otras cuentas. El pago de
las deudas, por supuesto, complica la economía familiar. En este caso, el
gobierno se verá obligado a aumentar los impuestos con el fin de funcionar
correctamente sin mencionar que atienden a necesidades tales como la protección
social y otras obligaciones vitales. De esta manera, el paro afecta enormemente
a la economía.
La pandemia COVID-19 está teniendo un efecto catastrófico en
el tiempo de trabajo y en los ingresos, a nivel mundial. Se estima que nivel
mundial, la crisis por el COVID-19 hizo desaparecer 6,7 por ciento de las horas
de trabajo en el segundo trimestre de 2020, lo que equivale a 195 millones de
trabajadores a tiempo completo.
Con el aumento del uso de robots, computadoras y otras
máquinas, la última serie de avances tecnológicos ahora se produce en gran
parte a expensas de los trabajadores de calificaciones y salarios medianos y
bajos. El problema, sin embargo, es que los distintos grupos de niveles de
ingreso y de calificación no se benefician en la misma medida, lo que significa
que la robotización aumenta aún más la desigualdad en los ingresos.
Debido a esta falta de igualdad, existe una necesidad cada
vez mayor de reasignar los ingresos de los ricos a los pobres y/o de los
propietarios a los trabajadores. En teoría, hay tres posibilidades para tratar
de compensar en parte o mitigar la continua disminución de la participación de
los trabajadores en el ingreso:
1) Salarios más altos a través de negociaciones colectivas o
salarios mínimos.
2) Redistribuir la riqueza y los ingresos a través de
políticas tributarias y de gastos.
3) Aumentar la participación en la propiedad del capital
para garantizar una distribución más equitativa de los ingresos de la industria
robótica.
Las dos primeras opciones han sido las maneras tradicionales
de redistribuir las ganancias por rentabilidad e ingresos, y se usarán sin duda
de nuevo esta vez. Sin embargo, hay límites estrictos a lo que se puede lograr
a través de ellas. De hecho, si los robots compitieran con trabajadores de baja
y mediana calificación, el aumento del salario (mínimo) solo aceleraría e
intensificaría la sustitución de la fuerza de trabajo por el capital.
Una de las soluciones más prometedoras para el desafío a largo
plazo planteado por las máquinas que sustituyen la mano de obra es que todos
nosotros tengamos una participación sustancial en la propiedad de las máquinas
robot, a menos que los trabajadores obtengan ingresos procedentes del capital,
así como del trabajo, es probable que continúe la tendencia hacia una
distribución más desigual de los ingresos, y que el mundo avance cada vez más
hacia una nueva forma de feudalismo económico.
En 2021 la innovación y la tecnología van a resultar
factores decisivos para tener ventajas competitivas en cualquier sector y la
digitalización va a estar presente tanto en las grandes como en las pequeñas y
medianas empresas, sea cual sea su ámbito de actuación.
El campo donde se ven más claras las oportunidades de
crecimiento para los emprendedores que logren sobrevivir a los efectos
financieros de la pandemia son los negocios digitales.
No basta con tener una idea que suena innovadora. Para crear
una empresa de servicios digitales, explica, hay que tener claramente
identificada una demanda en un mercado específico, el producto o servicio que
quieres desarrollar tiene que haber sido probado en la práctica y formar parte
de una tendencia.
En este sentido, de los emprendedores y las emprendedoras
que estaban en fase de creación de su empresa cuando comenzó la alerta
sanitaria, tan solo el 4 % ha abandonado sus planes, un 35 % los ha paralizado
y el 45 % cambiará su modelo de negocio. La principal demanda del 75% de los
encuestados es contar con medidas de apoyo para poder crear nuevos negocios.
Por otro lado, el
informe señala que empresas de más de 50 empleados han logrado su supervivencia
durante el estado de alarma gracias al teletrabajo (77%) y piensan adaptarse a
la nueva situación reorientando su modelo de negocio (65 %), incrementando
recursos (12 %) o solicitando financiación extra (45 %).
El principio de escasez es aquel que indica que, dado que
las necesidades de las personas son ilimitadas, los recursos se vuelven
escasos. De esta forma, no es posible satisfacer todas las necesidades y
siempre tendremos que elegir entre varias alternativas, en que queremos gastar
nuestros recursos.
Muchas veces nos
preguntamos cómo es que pueden existir necesidades ilimitadas cuando las
personas sólo requieren de algunos bienes y servicios básicos para poder
sobrevivir, por ejemplo: alimento, vivienda, servicios de salud o vestimenta.
No obstante, las necesidades que se consideran en el
principio de escasez incluyen también todos los deseos de las personas que van
más allá de sus necesidades básicas. Lo anterior incluye juegos, viajes, ropa
de lujo, etc, todo lo que la imaginación puede crear y eso es evidentemente
ilimitado.
Todos los días tomamos decisiones que implican administrar
nuestros recursos para satisfacer nuestras necesidades. Estas decisiones no
sólo son tomadas a nivel individual, sino que también a nivel grupal o social.
Por ejemplo, la mayoría de las personas de nuestro país encontrarían deseable
aumentar las pensiones a los ancianos a la vez que invertir más en educación.
No obstante, el gobierno puede que no cuente con recursos suficientes para
implementar ambas medidas.
Para algunos emprendedores, la originalidad ya es una
recompensa en sí misma. Pretenden hacer algo nuevo, incluso disruptivo, y el
mero hecho de poder intentarlo es muy estimulante. Además, presenta diversos
beneficios importantes. Cuando somos los primeros en hacer algo, al menos
durante los primeros momentos, nos adentramos en un mercado sin competencia
directa. Eso nos permitirá trabajar con márgenes más elevados y mayores
beneficios.
A medida que vaya pasando el tiempo, es probable que, si
nuestra idea tiene éxito, surjan imitadores que traten de reproducir e incluso
mejorar nuestro proyecto inicial. Sin embargo, para entonces, nosotros
contaremos con una trayectoria de relación con los clientes, conoceremos muchos
datos sobre ellos y sus reacciones. Eso nos colocará en una buena posición para
desarrollar nuevas ideas originales que convenzan a un público que, con el
trato y el estudio, cada día comprendemos mejor. Además, el pionero tiene la
ventaja del aprendizaje. Los proyectos originales exigen, normalmente, diversas
pruebas con aciertos y errores. Produciendo vamos aprendiendo a producir,
depurando cada vez más los procesos, lo que poco a poco reducirá los costes de
producción.
A la hora de concedernos financiación, o incluso de
encontrar socios, el riesgo es muy importante. Querrán saber en qué medida las
previsiones que hemos realizado sobre nuestro negocio son seguras. Para poder
hacerlo, lo normal sería recurrir a experiencias precedentes.
Sin embargo, la originalidad implica que no sea fácil
encontrar precedentes con los que valorar el riesgo del proyecto. Por eso tiene
que estar muy bien estudiado, a fin de descubrir cuáles son sus posibles puntos
débiles y, de este modo, trazar planes para mitigar esos riesgos concretos y,
al mismo tiempo, generar la confianza en los posibles socios y proveedores de
financiación ajena.
La economía se encuentra en constante cambio, situándose el
dinero como eje fundamental de su funcionamiento. Dicho lo cual, el propio
dinero también experimenta variaciones o modificaciones de su valor atendiendo
a diversas circunstancias de carácter económico. El dinero, ya sea en forma
física de monedas y billetes o de manera virtual o electrónica, es la principal
herramienta de pago en todo el mundo.
Una característica a destacar del dinero es que su valor es
voluble y está determinado por diversos factores.
Eventos económicos en las variaciones del valor del dinero
serían:
- Inflaciones y devaluaciones provocadas por multitud de causas económicas. Habitualmente la variación de los precios es la causa influyente principal en el cálculo del valor del dinero.
- Aparición de nuevas tecnologías y telecomunicaciones que se traduzcan en cambios significativos del entorno económico.
- Siguiendo lo anterior, la productividad y la capacidad de obtener ventajas competitivas.
- Cambios en las preferencias o usos de las sociedades afectan significativamente al valor del dinero.
- El nivel de reservas con las que cuenta un país.
- El papel de las decisiones políticas y las entidades macroeconómicas, como los bancos centrales y sus decisiones respecto de los tipos de interés.
- La emisión de dinero y el incremento de la masa monetaria de un territorio.
- Otros factores educativos e ideológicos de cada sociedad, así como su comportamiento más o menos ahorrador o inversionista.
La falta de dinero causa tantos problemas. Es sin duda una
de las principales fuentes de estrés de las personas. La sensación de no tener
para acabar el mes, de no poder pagar algo que les hace falta a nuestros hijos
o simplemente no tener la certeza de si podremos comer el día siguiente es
ciertamente terrible.
El dinero, por otro lado, es un recurso escaso. Entonces hay
que aprender a manejarlo bien, a cuidarlo (protegernos) y a hacerlo crecer. Lo
cual también significa asignarlo de acuerdo y en línea con nuestras prioridades
en la vida: lo que es más importante para nosotros.
En economía, el concepto de bienes hace referencia a
aquellos elementos físicos que, de alguna manera, satisfacen necesidades
humanas. Hay una amplia tipología de bienes ateniendo a sus características, y
para hablar de ellos debemos ordenarlos por categorías. Por tanto, tenemos
bienes según su grado de escasez, su función, su grado de transformación, la
facilidad de acceder a ellos o su relación con la renta.
Su escasez:
- Bienes libres: son
ilimitados y no son propiedad de nadie. Son aquellos que por existir en
gran cantidad podemos satisfacer las necesidades sin limitación. Ejemplo:
el aire.
- Bienes económicos: son
escasos en cantidad en relación con los deseos que hay de ellos. Son
aquellos que existen en una cantidad limitada y además un tiempo y un
costo para producirlos.
Su naturaleza:
- Bienes: materiales
- Servicios: actividades para satisfacer necesidades
a personas. No materiales.
Su destino económico:
- Consumo: duraderos (electrodomésticos) y No
duraderos (alimentos perecederos)
- Intermedios: los usa una empresa para la producción y
le puede seguir aplicando actividades económicas.
- Capital: satisfacen necesidades humanas
indirectamente.
Su grado:
- Materia prima: se
transforma dentro de un proceso productivo. Por si misma no tiene un uso
final que satisfaga necesidades.
- Intermedios: deben sufrir nuevas transformaciones
antes de convertirse en bienes de consumo o capital.
- Finales: ya han sufrido las transformaciones
necesarias para su uso o consumo.
Su relación con el ingreso:
- Bienes normales o superiores: relación directa
entre consumo y cantidad demanda.
- Bienes inferiores: relación inversa entre el
ingreso y la cantidad demandada.
Su relación con otros bienes:
- Sustitutos: compiten por una misma necesidad. Son
aquellos que cuyo consumo tiende a ser excluyente. Ej. : Coca y Pepsi.
- Complementarios: los
dos se unen para satisfacer una necesidad. Son aquellos que tienden a
consumirse en forma conjunta con otro bien para que sea utilizable.
Ejemplos : El automóvil y la gasolina.
- Independientes: no
tienen ninguna relación.
La forma en que se consumen:
- Privados: De uso
o consumo personal
- Públicos: plaza, transporte (compartido por varias personas a la vez)
Las actividades económicas son la base del aprovechamiento de los recursos naturales. Estas actividades económicas se diferencian entre sí por el tipo de proceso productivo que se desarrolle.
- Sector primario
Comprende las actividades económicas que se desarrollan con base en la explotación directa de los recursos naturales, sin generar transformación de la materia prima. Por ello pueden ser consideradas de tipo extractivo. Dentro de este sector se encuentra la agricultura, la ganadería, la silvicultura, la extracción minera, la explotación forestal, la actividad pesquera).
- Sector secundario
Incluye las actividades de transformación de la materia
prima extraída de la naturaleza, para la elaboración de nuevos productos, es
decir, reúne las actividades transformadoras de esas materias primas,
generadoras de un valor agregado. Dependiendo del nivel de transformación y de
los productos que se obtengan, las industrias se pueden dividir en:
- Sector terciario
Este sector abarca todas las actividades económicas que tienen que
ver con la prestación de los servicios tanto a la población como a los demás
sectores de la producción, es decir, Incluye todas aquellas actividades que no
producen una mercancía en sí, pero que son necesarias para el funcionamiento de
la economía. Dentro de este se encuentran: la actividad comercial, el sector
de los servicios, el turismo, el entretenimiento, la educación, el transporte,
las finanzas, entre otros.
Los factores de producción son los insumos que se utilizan
para producir otros bienes o servicios. Así, pueden dividirse en: tierra,
trabajo y capital.
Tierra: Comprende todos los recursos naturales que
pueden ser utilizados en el proceso productivo. Por ejemplo, la tierra
cultivable, la tierra para edificación, los recursos minerales (oro, plata o
acero), así como fuentes de energía como agua, gas natural, carbón, etc.
Trabajo: Es el tiempo que las personas dedican a la
producción. De esta forma, las horas de trabajo físico de un agricultor, las
horas de estudio de un investigador o las horas de clases de un profesor, son
todos ejemplos de este factor productivo.
Capital: Comprende a los bienes durables que son
utilizados para fabricar otros bienes o servicios. Así, por ejemplo, tenemos la
maquinaria agrícola, las carreteras, los ordenadores, etc.
El proceso de producción de una empresa es un conjunto de
operaciones que son necesarias para llevar a cabo la transformación y
elaboración de un producto o el diseño de un servicio.
El proceso de transformación de los materiales en productos
finales es un proceso que debe ser estudiado y planificado previamente, pues de
él dependerá la calidad final de nuestros productos, así como los recursos y
costes precisos para su realización.
Durante el proceso de modificación de los materiales, dichos
insumos van sufriendo modificaciones constantes hasta que finalmente se
consigue el producto final. Por tanto,
en una empresa productiva, entran una serie de elementos, conocidos como
factores que, tras pasar un proceso de transformación, se convierten en
elementos de salida, o lo comúnmente conocido como productos.
A continuación, detallamos las diferentes fases del proceso
productivo de una empresa:
Diseño del proceso: Antes que nada, el equipo hace
una sesión de brainstorming para definir cómo va a presentarse y
comercializarse el producto. Con todas las ideas sobre la mesa, se van
elaborando bocetos y diseños hasta que, finalmente, se consigue y decide el
definitivo, el que será ofertado en el mercado.
Producción: En esta etapa se transforman las materias
primas hasta que se obtiene el producto o servicio final.


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